Fitofortificantes

La Seca del Quercus, Cáncer de la dehesa, decaimiento de la encina, decaimiento del alcornoque, oak  decline, tinta del castaño, tizón del castaño

La seca del Quercus  es una enfermedad que está producida por el hongo Phytophthora cinnamomi Rands. (Sampaio e Paiva et al. 2013), unido a Pythium spiculum, Pythium sterilum, los 3 de la División Oomycota, y pertenecientes a la familia Pythiaceae

Unido a estos tres, aparecen Botryosphaeria corticola (anamorfo de Diplodia corticola), hongo dotidiomiceto, familia Botryosphaeriaceae Órden Botryosphaeriales, clase Dothideomycetes, División Eumycota,  y Biscogniauxia  mediterranea, hongo ascomiceto, familia  Xylariaceae, Órden  Xylariales, causantes estos dos de “chancros”.

 

 

Descripción

 

Desde principios de la década de los 80, comenzaron a aparecer defoliaciones y decoloraciones y niveles anormalmente elevados de mortalidad en varias especies arbóreas de la dehesa.

 

En la actualidad, "la seca de los Quercus" es la principal amenaza de las formaciones de encinas y alcornoques en Andalucía y buena parte de la Península Ibérica, ya que compromete la estabilidad y persistencia de ecosistemas tan importantes en el ámbito mediterráneo como son las dehesas.

 

La seca  afecta  a  numerosas  especies  del  género Quercus (como Quercus coccifera, Quercus ilex, Quercus pyrenaica, Quercus faginea y Quercus suber). Pero también se han observado  efectos  parecidos  en plantaciones  de  aguacate  (Persea  americana)  y  de  castaño (Castanea  sativa),  (Fernández  1997;  Caetano et al.  2010,  Ruiz et al.2012).  Incluso  en Australia ha arrasado a poblaciones de Eucaliptus (Brassier 1996).

 

Aparecen  síntomas  parecidos  a  los  del marchitamiento: Clorosis y/o marchitez foliar, defoliación, muerte regresiva de brotes y ramas (puntisecado),  etc.  Por  otro  lado, Phytophthora  cinnamomi causa  la  muerte  masiva  de  raíces absorbentes, similar a lo observado en los casos descritos de Pie negro (Cylindrocarpon sp.),  reduciendo  la  capacidad   del  árbol  de  tomar  agua y nutrientes del suelo.

 

Phytophthora cinnamomi es el agente causal más importante dentro de los identificados, tanto por su extensión como por la gravedad de los daños. Esto ha supuesto que en grandes zonas se haya abandonado el concepto de Seca (entendida como situación provocada por agentes desconocidos) y sustituirlo por el de enfermedad (podredumbre radical), como ocurre en el Andévalo onubense. La ubicación de las esporas de resistencia de este organismo en el suelo, unida a su capacidad para permanecer largo tiempo en latencia y el amplio número de especies a las que puede afectar hace que la lucha contra este agente sea extremadamente difícil. Debemos reseñar en este apartado que la presencia de matorrales de comunidades pioneras, el caso de la jara pringosa (Cistus ladanifer) es  el  factor biótico,  no  patógeno, que  más  afecta al decaimiento de los Quercus (Costa y cols., 2010), más allá de la competencia por agua y nutrientes, porque la jara parece ser que actúa  como reservorio de Phytophthora cinnamomi. (Sampaio e Paiva et al. 2013)..

 

Pythium spiculum presente sobre todo en raíces y rizosfera de Quercus rotundifolia y Quercus suber en el sur peninsular produciendo síntomas significativamente menos intensos que los provocados por Phytophthora cinnamomi.

Pythium  sterilum se ha encontrado únicamente en rizosfera de encinas enfermas en el centro de la península ibérica, por lo que más que un factor activo de decaimiento, debe ser considerado como un riesgo potencial para las masas de Quercus.

 

Botryosphaeria corticola es el causante de “chancros”.  Se  ha  descrito  como  el  principal  agente  fúngico  asociado  al  decaimiento  de Quercus en  Italia (Ragazzi  et al. 2000),  Marruecos (El-Badri  y  Abadie 2000) y  nordeste peninsular (Luque  et al.  2000). Los “chancros” se  encuentran  en  las  ramillas y presentan síntomas  foliares  muy  inespecíficos  tales  como  amarillez,  empardecimiento y  marchitez.  En troncos sólo se han visto en alcornoques y su presencia se asocia al descorche (Sánchez et al. 2003). Provoca la necrosis de la casca, apareciendo lesiones superficiales que, en casos severos, puede producir la muerte del árbol por anillamiento. La infección está muy asociada al proceso de descorche, provocando una importante pérdida en la producción y calidad del corcho.

 

Biscogniauxia  mediterranea (Hypoxylon  mediterraneum)  causa  el “chancro  carbonoso”, atribuyendo a esta especie la  capacidad de degradar  el  leño  y producir  la  rotura  de  la rama afectada (Carrasco et al. 2009).

 

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Metodología del Tratamiento

 

La metodología de tratamiento contra la seca del Quercus o tizón del castaño, tiene como destino principal el control del crecimiento del hongo, tanto a nivel externo como a nivel interno y de manera simultánea la formación de tejido vascular nuevo.

 

El tipo o metodología de aplicación es múltiple, se dispone en este caso de 2 métodos de trabajo, perfectamente compatibles y sinérgicos:

 

A) Endoterapia vegetal mediante la inyección de fitofortificantes como fosfitos y otros compuestos organo-metálicos, que presentan diversas actividades exo-elicitoras,  que conllevan una mayor capacidad defensiva y la predisposición frente a situaciones de estrés provocadas por factores bióticos (enfermedades) y también causadas por factores abióticos (sequía, frio, calor...) tan correlacionados con la seca de la encina o el tizón del castaño. La endoterapia con estos compuestos fitofortificantes no sólo presenta actividad contra determinados géneros de hongos, sino también contra un amplio espectro tanto fúngico como bacteriano y

 

B) Método tradicional sobre el que nos centramos a continuación basado en la aplicación mediante equipos convencionales de tratamientos agrícolas:

 

Tratamiento curativo contra la Seca del Quercus y contra Tizón del castaño

 

Debido a la virulencia con la que estas especies fúngicas, especialmente Phytophthora sp. atacan, se debe iniciar la aplicación en cuanto los primeros síntomas son detectados pues estos síntomas no deben indicar al técnico que la enfermedad ha comenzado, sino que su expansión ya es problemática, no solo en ese individuo, sino, con toda seguridad en, al menos, todos los circundantes.

 

A diferencia del tratamiento de muchas de las enfermedades vasculares, en el tratamiento contra la seca de la encina o del tizón del castaño, ante los primeros síntomas de enfermedad, debe iniciarse el Programa Curativo.

 

Tal y como se ha comentado en la descripción de estas especies, el tratamiento no puede centrarse sólo en el ataque fúngico, sino que debe provocarse el sinergismo con otros compuestos fitofortificantes que mejoran las condiciones fisiologicas y ecológicas de la planta (parte área - raíz y suelo - raíz).

 

Esto se consigue mediante la aplicación simultánea de un fitofortificante con acción fungicida unido a un pack enzimático vegetal que actúa como coadyuvante del primero. El fitofortificante con acción fungicida está diseñado para optimizar por un lado su movilidad descendente y por otro su movilidad a través del parénquima asociado a los tejidos vasculares para de esta forma optimizar su dispersión.  El inicio de este Programa Curativa se realiza cuando comienza a activarse la movilidad en la planta, abril o mayo suele ser lo más común.

 

El tratamiento de fin de campaña se realiza en el mes de octubre - principios de noviembre. En este tratamiento se utilizan otros fitofortificantes de elevada persistencia en la planta para de esta forma impedir durante la bajada de actividad vegetativa el desarrollo fúngico.

 

Debido a la necrosis de la madera, estos fitofortificantes van asociados a otros que actúan sobre la sintomatología de la enfermedad, es el caso de productos que aceleran la síntesis de tejido nuevo.

 

El Programa Curativo contra esta sintomatología característica de la seca (o del tizón), se realiza con elevada frecuencia e intensidad para así garantizar la erradicación más rápida posible, limitar la transformación en esporas y evitar, así, la reinfección y/o propagación de los hongos, tanto de Phytophthora sp. como del resto de especies fúngicas presentes en ese entorno en fase de degradación y/o ya con síntomas de degradación tisular marcados.

 

En aquellas parcelas que disponen de riego, este Programa Curativo contra la seca se realiza intercalando aplicaciones al suelo y aplicaciones foliares. La primera aplicación a través del sistema de riego y posteriormente se incide en varias aplicaciones foliares intensas y de elevada frecuencia que van intercaladas con aplicaciones al suelo.

 

A nivel de parcela las aplicaciones se realizan sobre el entorno de las zonas en las que se observa la sintomatología, si bien, cuando la dispersión de la enfermedad es considerable, es obligado el tratamiento de la parcela al completo, pues una vez implantada esta especie fúngica, debido a sus esporas especializadas (clamidosporas y zoosporas), su expansión es extremadamente rápida.

 

Tras provocar el estancamiento del desarrollo fúngico, en el que ya no es significativa la presencia ni de Phytophthora sp. ni del resto de hongos en crecimiento, la metodología consiste en la realización del Programa Preventivo.

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Tratamiento de Mantenimiento y Tratamiento Preventivo de la Seca del Quercus y contra Tizón del castaño

 

El Programa de Mantenimiento contra la seca o tizón consiste en la reducción de la intensidad de las aplicaciones de los diversos fitofortificantes (menor dosis de productos fitofortificantes). Es decir, se realizan aplicaciones "recuerdo", consistentes en aplicar dosis similares a las utilizadas en el Programa Curativo con una frecuencia media/baja. Este Programa de Mantenimiento se inicia en los mismos momentos que el Programa Curativo, es decir, desde el mes de abril/mayo, momento en los que la movilidad comienza a ser elevada.

 

Debido al ciclo fúngico y a la presencia de estructuras de resistencia, se hacen necesarios los tratamientos de mantenimiento para de esta forma evitar futuros desarrollos y/o germinaciones de dichas estructuras. Vease esporas.

 

El programa de Mantenimiento contra estas enfermedades se aplica normalmente a partir de la segunda campaña de tratamientos, si bien para ello es necesario valorar la presencia de indicios que indiquen la reversión, inequívoca, del daño durante el Programa Curativo.

 

 

A nivel de parcela el Programa de Prevención debe ser al completo. Como ya se ha indicado en otros apartados relativos a las enfermedades vasculares, este tipo de enfermedades y/o síntomatologías, englobadas dentro de los daños y pudriciones radiculares, no se expresan sobre la parte aérea de la planta en los primeros momentos, lo que unido a la elevada variabilidad de la capacidad de resistencia de una planta respecto a la contigua, hace que si el personal técnico no está formado específicamente en este tipo de enfermedades, resulte complicado determinar cuándo una planta ha comenzado recientemente a sufrir el daño o si este daño lleva varios años.

 

Una vez implantados estos patógenos su expansión es constante en el conjunto de la parcela, y por tanto, técnica-, como económicamente, es más viable manejar un Programa de Prevención que enrolarse en el manejo del Programa Curativo.

 

 

El Programa Preventivo consiste en la reducción de la intensidad de las aplicaciones de los diversos fitofortificantes (menor cantidad de productos fitofortificantes en el conjunto de la campaña de tratamientos). Es decir, se realiza con baja frecuencia e intensidad moderada para evitar la germinación de las esporas presentes en el área de trabajo, tanto fuera como dentro de la planta.

 

Resultados de la Aplicación de los Tratamientos

 

Los resultados obtenidos mediante la aplicación de los tratamientos programados con estos fitofortificantes contra la seca de la encina o contra el tizón del castaño, demuestran que:

 

1.- Debido a las especies vegetales con las que se trabaja, de desarrollo lento, madera intrincada, movilidad relativamente lenta, el ritmo de mejoría depende considerablemente de la edad de los mismos.

 

2.- La primera observación es la inhibición del daño que presenta la parte aérea, una mejora en el desarrollo de las raíces provocados tanto por el efecto fungicida así como por la concomitancia con el resto de productos aplicados. Dato a tener en cuenta es que el incremento de raíces terciarias viables implican, si se dispone de riego, la mejora en la eficacia de los siguientes tratamientos fitofortificantes.

 

3.- En función de las características del suelo la respuesta puede ser más o menos rápida. Como ejemplo, en suelos no pesados o ligeramente pesados, la respuesta se ha observado positiva en un periodo entre 3  y 6 meses de tratamientos. En suelos arcillosos, poco drenantes o ricos en caliza activa, dicha respuesta es menos rápida, llegando a encontrarse individuos que no respondieron hasta el final de la segunda campaña.

 

4.- La eficacia de estos tratamientos fitofortificantes contra la seca de la encina o el tizón del castaño, se debe no sólo al efecto fungicida, sino a la capacidad de renovar tejidos, es decir, a la posibilidad que brindan para el desarrollo acelerado de tejido vascular nuevo (ver video explicativo). Este aspecto es clave para conseguir ritmos de mejora tan elevados como los que se observan. Un ejemplo de esta respuesta, utilizado ahora como metodología de trabajo y, en su momento, para ajustar mezclas, dosis y frecuencias, ha sido la aplicación de estos fitofortificantes en el tratamiento del daño ocasionado por el granizo. Cuando se aplican estos activadores orgánicos en parcelas dañadas por pedrisco, la cicatrización de las heridas es asombrosamente rápida (ver información al respecto), pudiéndose determinar cómo aquellas partes del floema y xilema dañados por los golpes vuelven a tener actividad normal en un plazo inferior a 21 días (ver información al respecto),del mismo modo que se forma una capa protectora, "la cicatriz", por la activación meristemática en el anillo de felógeno.

 

5.- La aplicación del tratamiento de fin de campaña reduce el desarrollo y la germinación de las esporas durante la parada vegetativa, provocando que durante la siguiente campaña la evolución del hongo dentro de la planta sea errática o inexistente.

 

 

Preguntas y respuestas sobre la curación de las enfermedades de la madera

 

Resultados al Tratamiento de las Enfermedades de la Madera ¿cómo se renuevan las plantas?

 

 

Ver Bibliografía de interésBrassier CM. (1996) Phytophthora cinnamomi and oak decline in southern Europe. Environmental constraints including climate change. Annals of Forest Science.  53: 347-358. Caetano P, Sánchez JE, Sánchez ME, Trapero A.  (2010) Podredumbre radical de la encina y el alcornoque. Córdoba: Grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba. Consejería de Medio Ambiente. Carrasco A, Fernández A, Trapero A, López G, Sánchez I, Ruiz JM (2009) Procesos de Decaimiento Forestal (la Seca): Situación del Conocimiento. Córdoba: Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía. El-Badri N, Abadie M. (2000) Observations on the dynamic of Diplodia mutila Fr. apud Mont. development on the cork-oak, Quercus suber L. in Morocco. Cryptogamie, Mycologie. 21. Fernández A. (1997) Naturaleza y significado de "La Seca": un período crítico en nuestra historia forestal. Vida rural. 40: 56-58. Luque J, Parladé J, Pera J. (2000) Pathogenicity of fungi isolated from Quercus suber in Catalonia (NE Spain). Forest Pathology. 30. Ragazzi A, Moricca S, Dellavalle I, Turco E. (2000) Decline of oak species in Italy. Problems and perspectives. Firenze, Italia. Accademia Italiana di Scienze Forestali. Ruiz FJ, Sánchez R, Navarro RM, Pérez A. (2012) A method to quantify infection and colonization of holm oak (Quercus ilex) roots by Phytophthora cinnamomi. Plant Methods.  8: 39.  Sampaio e Paiva C, Ivone MC, Cabral de Almeida NM. (2013) Decline of Mediterranean oak trees and its association with Phytophthora cinnamomi: a review. Évora (Portugal): Universidade de Évora. European Journal of Forest Research. Springer Verlag. Sánchez ME, Venegas J, Romero MA, Phillips AJL, Trapero A. (2003) Botryosphaeria and Related Taxa Causing Oak Canker in Southwestern Spain. Plants Disease. 87(12): 1515-1521. Ocultar Bibliografía

 

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