Incremento de Producción y Calidad

en el

Cultivo de Pistacho

El pistacho es, en la actualidad, el cultivo arbóreo más productivo. La dificultad en la preparación de la planta y los requerimientos hídricos para conseguir una productividad adecuada ha hecho que la demanda se haya mantenido muy superior a la oferta disponible en el mercado mundial.

El pistachero, alfóncigo o alfónsigo (Pistacia vera L., familia Anacardiaceae) es un árbol pequeño, originario de las regiones montañosas de Grecia, Siria, Turquía, Kirguistán, Turkmenistán, Irán, Pakistán y Afganistán occidental, que produce un fruto, de elevado valor culinario, llamado pistacho, pistache o alfóncigo.

 

Descripción

ENFERMEDADES del cultivo

Los pistachos son vulnerables a diversas enfermedades, entre las que destaca la infección por los hongos Verticillium dahliae,Verticillium albo-atrum, diversas especies del género Botryosphaeria, sobre todo  Botryosphaeria dothidea (Moug.:Fr.) Ces & De Not. (anamorfo Fusicoccum aesculi Corda) (Wunderlich et al 2012), Neofusicoccum parvum, Dothiorella viticola, varias especies del género Phaeoacremonium como Phaeoacremonium parasiticum (mayoritario), Phaeoacremonium aleophilum, Phaeoacremonium cinereum o Phaeoacremonium viticola, o del género Lasiodiplodia (Linaldeddu et al 2015, Mohammadi et al 2015).

Verticillium albo-atrum, es un hongo endémico en la mayoría de suelos, pero aparentemente más activo en suelos ácidos que en los de pH elevado.

Los primeros síntomas de Botryosphaeria dothidea se observan en primavera en la parte aérea y se manifiestan durante todo el ciclo del cultivo. Éstos aparecen primero en los foliolos basales de las ramas y luego se extienden al resto del pistachero.

 

La presencia de los patógenos vasculares descritos, principalmente las del género Phaeoacremonium, Botryosphaeria dothidea, Neofusicoccum parvum y Dothiorella viticola provocan externamente defoliaciones, amarilleamientos, chancros y muerte de tallos y ramas. A nivel interno se observa la decoloración  de diversas secciones circulares en la madera del pistachero (Mohammadi et al 2015).

En su conjunto se observan los síntomas típicos de "hojas con rayas de tigre", muy similares a la yesca que hemos definido a lo largo de este sitio web en otros cultivos como viña o kiwi.

 

El aspecto de la descomposición de la madera provocado por estos hongos es visible como una podredumbre blanca dentro de los troncos y cordones infectados. En pistacheros que expresan los síntomas de "hojas con rayas de tigre", la pudrición blanca de la madera se asocia a menudo con otras necrosis provocadas por la simulteneidad o evolución de otros hongos que provocan daños vasculares.

 

La apoplejía, marchitamiento repentino del pistachero, o decaimiento, que se produce en verano, se considera generalmente como la forma grave o aguda de estas enfermedades vasculares; la cual termina en la muerte parcial o total de la planta. Este síntoma también puede estar asociado, tanto con la necrosis en forma de cuña en el tronco o en el brazo, como con la presencia de una gran proporción de tejido muerto no funcional.

 

La apoplejía está causada por:

.- Aspectos bioquímicos, provocados por toxinas de origen fúngico (Sparapano et al. 2000, Letousey et al. 2010, Bertsch et al. 2013) que implican, a su vez, la producción y acumulación de metabolitos secundarios vegetales (Troccoli et al. 2001).

.- Aspectos biofísicos, provocados tanto por el daño biológico del hongo (por su simple presencia o por simultanearse con sus toxinas), por la respuesta vegetal  (Sparapano et al. 2001, Santos et al. 2006), así como por el daño físico provocado por la obstrucción de las hifas y por la defensa vegetal mediante la producción de tilosis y gomas (Zimmermann, 1983) en el interior del sistema vascular, que conlleva cavitaciones cuando la demanda de flujo de savia es notable.

 

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El enrollamiento clorótico es uno de los síntomas que primero se observan en parcelas afectadas por estas enfermedades. Externamente se presenta un engrosamiento de las hojas y clorosis, con brotes de menor vigor y entrenudos más cortos que lo habitual. A nivel interno, al cortar los brazos de plantas enfermas, se observan dos tipos de pudrición de la madera, una blanca amarilla de consistencia blanda, y otra parda y dura.

 

Generalmente en la temporada de lluvias y con humedad elevada también es posible observar cuerpos fructíferos sésiles blanco amarillos y de aspecto aterciopelado.

 

Por parte de la comunidad científica se presentan discrepancias respecto a estos síntomas, por una parte definidos como enfermedad en si y unida a estos hongos fitopatógenos (Fomitoporella sp.) y por otra reconocidos como síntomas de una enfermedad vírica.

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Los géneros Phaeoacremonium y Phaeomoniella, son las responsables de causar una enfermedad característica por ocurrir principalmente en plantas jóvenes de menos de cinco años de edad aunque tambien se ha observado en plantas de mayor edad. Es una enfermedad omnipresente.

 

Estas especies de hongos se han considerado como la precursora del resto de tipos de daños vasculares arriba descritos; si bien, también se ha observado que las especies propias de esta enfermedad pueden ser suficientemente agresivas como para generar daños similares a los observados en otras enfermedades de la madera.

 

La sintomatología externa de esta enfermedad provocada por Phaeoacremonium sp. y Phaeomoniella sp. es de plantas débiles, con desarrollo limitado, entrenudos cortos, foliolos muy poco desarrollados, de aspecto enrollado y clorótico (enrollamiento clorótico) o incluso necrótico. Estos síntomas pueden, finalmente, conducir a la muerte de toda la planta que, en ocasiones, incluso no llega ni a brotar.

 

A nivel interno, lo más característico de esta enfermedad son la formación de diversas punteaduras de color oscuro o incluso negro (más o menos agrupadas, transversalmente rodeando la médula como si fuera un anillo y longitudinalmente en forma de estrías oscuras) y membranas que produce la planta a nivel de xilema. Estas estructuras son los mecanismos de defensa que la planta sintetiza para controlar la enfermedad, observándose de forma más generalizada en la zona basal del portainjerto, aunque pueden aparecer en todas las áreas lignificadas (desde el portainjerto hasta la variedad). También se pueden observar en los cortes que la planta genera, con el tiempo, un exudado gomoso de color oscuro o negro.

 

Dentro del género Phaeoacremonium se han descrito, hasta la fecha, 13 especies asociadas a la enfermedad de Petri, éstas son:, Phaeoacremonium aleophilum, Phaeoacremonium cinereumPhaeoacremonium viticola J. Dupont y Phaeoacremonium parasiticum (Ajello, Georg & C.J.K. Wang) W. Gams, Crous & M.J. Wingf. Esta última especie es la más importante del grupo, pues se aísla con bastante más frecuencia que el resto (Mohammadi et al 2015).

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Botryosphaeria dothidea (Moug.:Fr.) Ces & De Not. (anamorfo Fusicoccum aesculi Corda) provoca una enfermedad cuyos primeros síntomas en la parte aérea se observan en primavera y se manifiestan durante todo el ciclo del cultivo. Éstos aparecen primero en las hojas basales de las ramas y luego se extienden al resto.

 

Botriosfera siempre provoca la caída prematura de las hojas, aunque puede actuar a dos ritmos: en la forma rápida se produce una defoliación rápida de las ramas acompañado por un desecamiento de las flores o frutos. En algunas de estas ramas pueden permanecer algunas hojas en la punta, pero la mayoría muere y cae al suelo. A su vez, la forma lenta o crónica se caracteriza por el desarrollo de manchas foliares de colores que según patrón o variedad pueden ir desde el rojo-oscuro al amarillo en la lámina o margen de las hojas. Con el tiempo colapsan formando grandes zonas deterioradas que muestran diferentes patrones de necrosis, produciéndose luego la caída de muchas de ellas. Paralelamente, las flores y frutos suelen marchitarse.

 

Internamente, se observan necrosis sectoriales de color oscuro y consistencia dura que comienzan en la base de las ramas afectadas y se extienden hacia abajo, hacia la zona del injerto. Estas necrosis están generalmente asociadas a un corte de poda u otra herida. Muchas veces, este síntoma se confunde con el causado por otros hongos que sinteitzan fitotoxinas como determinados inhibidores de crecimiento, si bien la necrosis en este grupo en el que incluímos Botryosphaeria dothidea acaba superando el eje y por tanto deformando el "quesito" típico de otros hongos y además no provoca deformidades foliares relevantes. En las zonas afectadas se forman numerosos cuerpos fructíferos de color negro, solos o agrupados, que corresponden a las estructuras reproductivas del patógeno.

 

En este grupo de la Botryosphaeria dothidea se puede incluir a los generos Diplodia, Dothiorella, Lasiodiplodia y Neofusicoccum.

 

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Además de estas especies y enfermedades descritas, englobamos también otro patógeno fúngico como es el caso de Verticillium dahliae o Verticillium albo-atrum , hongos endémicos en la mayoría de suelos, pero aparentemente más activo en suelos ácidos que en los de pH elevado, pues los mismos tratamientos que se aplican para controlar los otros grupos descritos anteriormente son capaces de controlar también a Verticilium con la salvedad de que, como ocurre en el control del pie negro, suele ser necesario realizar aplicaciones al suelo y por tanto debe modificarse el Programa de Trabajo (curativo o preventivo) descrito en la Metodología de Tratamiento (se describen a continuación), mediante la aplicación de fitofortificantes al suelo.

 

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mejora de la producción del cultivo

La explotación del cultivo del pistachero se caracteriza por una serie de requerimientos que en determinadas localizaciones pueden llegar a ser exigentes:

1.- Pese a que el árbol del pistacho es muy rústico y está adaptado a climas muy áridos, el requerimento de agua, para que el pistacho sea económicamente viable, es muy elevado (10.000 - 15.000 L/planta): entre 20 y 200 veces superior a las necesidades de la viña.

2.- Los suelos que requiere el cultivo de pistacho deben ser profundos, no encharcables y con un nivel freático que nunca debe ser superior a los 4 metros

3.- La complejidad del proceso de fecundación en el que de forma tradicional para conseguir la coincidencia entre producción de polen y recepción del mismo por parte de la hembra, se ha tendido a lo largo del tiempo a la elección de varias variedades de machos y que estos, incluso, fueran de edad más avanzada que las hembras, para conseguir que estuvieran más desarrollados que las hembras y por tanto el crecimiento de la macho sea mayor.

4.- La maduración del fruto debe realizarse bajo condiciones climáticas de elevada temperatura pues la evolución sino, se ralentiza, provocando pérdidas de cosecha o la inviabilidad de su comercialización.

 

Frente a estos problemas fitofortificantes.net dispone de herramientas a la medida de las necesidades:

1.- Reguladores del uso del agua, que impiden el daño provocado por golpes de calor, deficiencias hídricas. Estos productos actúan sobre los ciclos metabólicos del nitrógeno en la planta, lo que provocan la reducción en las necesidades hídricas de la misma.

2.- Oxigenadores bioquímicos del suelo que a su vez sirven de aporte de grupos amino desde el suelo. Las reacciones  que se producen en el suelo trascurridos unos minutos de su aplicación, producen canales a través de los cuales se permite la optimización del intercambio gaseoso en el entorno de la raíz.

3.- Reguladores del proceso de fecundación y cuajado que prolongan la paralización metabólica en la planta, sincronizan la floración y por tanto alargan en el tiempo el estado en el que el macho está produciendo polen y tanto el óvulo femenino como el núcleo del endospermo se mantienen receptivos a la entrada del mismo.

4.- Aceleradores bioquímicos de la maduración que provocan alteraciones sobre la fisiología de la planta, para de esta forma forzar un ritmo madurativo más acelerado que el que debería ocurrir bajo esas condiciones, tanto del cultivo, como climáticas (ver esta respuesta en otros cultivos).

 

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Metodología de Tratamiento Conclusiones

 

ENFERMEDADES del cultivo

La metodología contra las enfermedades del pistachero tiene como destino el control del crecimiento de los hongos internos y (por obligación) también de manera simultánea la formación de tejido vascular nuevo.

El tipo de aplicación varían en función del fin:

 

Tratamiento curativo

 

Este tratamiento contra el grupo de enfermedades descrito se realiza mediante la aplicación simultánea de un fitofortificante con acción fungicida diseñado para optimizar tanto su movilidad descendente como su movilidad a través del parénquima asociado a los tejidos vasculares. Este producto fitofortificante va unido a un pack enzimático vegetal que por actuar sobre los meristemos (primarios y secundarios) provoca una triple respuesta: el forzado de nuevos brotes (véase la Respuesta a los tratamientos en el Control de las Enfermedades de la Madera) la mejora de la movilidad y la formación acelerada de tejido vascular nuevo (mejora de la calidad del brote, ver video explicativo).

 

El Programa Curativo en pistachero se realiza con elevada frecuencia e intensidad moderada para así mejorar la acción fungicida, limitar la transformación en esporas y evitar así, la reinfección y/o propagación de los hongos.

 

El Programa Curativo se realiza desde que se dispone de suficiente masa foliar en el conjunto del pistachero. Posteriormente se realizan aplicaciones frecuentes hasta momentos anteriores al enverado del pistacho.

 

A nivel de parcela es recomendable que las aplicaciones se realicen sobre la parcela al completo pues una vez implantados estos patógenos su expansión es constante en el conjunto de la parcela.

 

Tratamiento preventivo o de mantenimiento

 

El Programa Preventivo o de Mantenimiento se aplica normalmente a partir de la segunda campaña de tratamientos.

 

El Programa Preventivo consiste en la reducción de la intensidad de las aplicaciones de los diversos fitofortificantes (menor dosis de productos fitofortificantes). Es decir, se realiza con baja frecuencia e intensidad moderada, para evitar la germinación de las esporas presentes en el área de trabajo, tanto fuera como dentro de la planta.

 

El Programa Preventivo o de Mantenimiento se realiza desde que se dispone de suficiente masa foliar en el conjunto del pistachero. Posteriormente se repiten aplicaciones con una frecuencia, que según valoración en campo, es de 10-15 días, hasta 15 días antes del enverado del fruto.

 

A nivel de parcela las aplicaciones de este Programa se realizan sobre la parcela al completo.

 

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En ambos programas es importante realizar dos aplicaciones foliares post-recolección que actúan, tanto a nivel de prevención de enfermedades, como para la mejora de la producción del cultivo:

1.- Inmediata tras la recolección con un fitofortificante que induce la acumulación rápida de almidón.

2.- 10 días después, aplicación dirigida a proteger las heridas que se realizan durante la poda en seco o de invierno. En esta aplicación se utiliza un fitofortificante con acción fungicida de elevada capacidad de penetración y alta persistencia en el tiempo. En función de la respuesta durante la campaña, este producto se puede mezclar con el mismo pack enzimático vegetal utilizado durante la fase de crecimiento de la planta.

 

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Debido al ciclo fúngico y a la presencia de estructuras de resistencia, se hacen necesarios los tratamientos preventivos o de mantenimiento para de esta forma evitar futuros desarrollos y/o germinaciones. Véase esporas

 

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mejora de la producción del cultivo

En este apartado, la variedad de opciones de trabajo hace complejo describir una genérica que pudiera servir para la mayoría de productores. (leer opciones enumeradas en la Descripción)

Nuestra experiencia nos indica, que en la mayoría de los casos deben estudiarse qué factores son los limitantes, para definir de una manera concreta cuáles son las aplicaciones que van a subsanar cada una de ellas.

Un ejemplo, no tendría sentido recomendar a todos los productores la aplicación de reguladores del uso del agua, cuando no en todas las parcelas la falta de agua es el factor que reduce la producción.

El cultivo del pistacho puede marcar una única limitación de una manera marcada, con pérdidas de producción elevadas, que lo más oportuno es realizar un estudio del cultivo en esa parcela en concreto para definir cuál es la mejor manera de afrontar el problema, la irregularidad, la deficiencia o el desajuste tanto puntual (agudo) como crónico.

Por ello lo más recomendable en cada caso es que se pongan en contacto con nosotros, para que podamos asesorarle de la mejor manera posible.

 

 

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Resultados de la Aplicación de los Tratamientos

 

Los resultados obtenidos mediante la aplicación de los tratamientos programados con estos fitofortificantes, demuestran que:

 

1.- Los productos aplicados son eficaces tanto para el control de todas las enfermedades del pistachero descritas como para optimizar la producción. En todas las parcelas tratadas se han observado respuestas de recuperación y se han obtenido incrementos de producción.

 

2.- Cuando las parcelas de pistacho comienzan a ser tratadas desde el inicio del cultivo (puesta de plantas en parcela, sean injertadas o no injertadas), la mejora del suelo, de las raíces y sobre todo de la planta procedente del vivero, implica una aceleración en el desarrollo que permite adelantar, según zona y tipología del cultivo, desde 1 a 3 años, el momento de inicio de producción, lo que unido a la mejora sanitaria hace que la capacidad de soporte de la cosecha sea incluso superior a plantas más adultas.

 

3.- En las parcelas afectadas de manera severa por las enfermedades descritas, el ritmo de recuperación es dependiente de dos aspectos:

.- la intensidad del daño existente previo al inicio de los tratamientos.

.- la formación del cultivo de pistacho. En los vasos con podas muy agresivas la respuesta es más lenta que en el resto de formaciones.

 

4.- La intensidad de la recuperación puede provocar una sobrevigorización de las plantas que en determinadas circunstancias pueden no resultar interesante en el cultivo de pistachero.

 

5.- Las aplicaciones realizadas conllevan la homogeneidad de la parcela a lo largo de los diversos estadios vegetativos, desde floración a recolección.

 

6.- En líneas generales, la valoración visual realizada mediante personal cualificado es suficiente para dictaminar tanto el daño inicial de la parcela como las necesidades para alcanzar el incremento de la producción.

 

7.- Debido a las estructuras de resistencia que presentan las diversas especies fúngicas descritas, y tal y como se menciona en la metodología que debe realizarse tras el control de la enfermedad (Programa Preventivo), es obligatoria la aplicación de tratamientos de mantenimiento. .

 

 

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Preguntas y respuestas sobre la curación de las enfermedades de la madera

 

Ver Bibliografía de interés Bertsch, C., Ramírez‐Suero, M., Magnin‐Robert, M., Larignon, P., Chong, J., Abou‐Mansour, E., Fontaine, F. 2013. Grapevine trunk diseases: complex and still poorly understood. Plant Pathology, 62(2): 243-265. Letousey P., Baillieul F., Perrot G., Rabenoelina F., Boulay M., Vaillant-Gaveau N., Clément C., Fontaine F., 2010. Early events prior to visual symptoms in the apoplectic form of grapevine esca disease. Phytopathology 100: 424‒431. Linaldeddu, B. T., Deidda, A., Scanu, B., Franceschini, A., Serra, S., Berraf-Tebbal, A., ... & Phillips, A. J. L. 2015. Diversity of Botryosphaeriaceae species associated with grapevine and other woody hosts in Italy, Algeria and Tunisia, with descriptions of Lasiodiplodia exigua and Lasiodiplodia mediterranea sp. nov. Fungal Diversity, 71(1): 201-214. Mohammadi H., Sarcheshmehpour M., Mafi E., 2015 Fungal trunk pathogens associated with wood decay of pistachio trees in Iran. Spanish Journal of Agricultural Research 13(2), 1007. http://revistas.inia.es/index.php/sjar/article/view/6560/2361 Santos C., Fragoeiro S., Valentim H., Phillips A. 2006 Phenotypic characterisation of Phaeoacremonium and Phaeomoniella strains isolated from grapevines: enzyme production and virulence of extra-cellular filtrate on grapevine calluses. Sci. Hortic. (Amsterdam), 107: 123-130 Sparapano L., Bruno G., Graniti A. 2000 Effects on plants of metabolite produced in culture by Phaeoacremonium chlamydosporum, P. aleophilum and Fomitiporia punctata. Phytopathologia Mediterranea, 2000, 39: 169-177 Troccoli L., Calamassi R., Mori B., Mugnai L., Surico G. 2001 Phaeomoniella chlamydospora grapevine interaction: histochemical reactions to fungal infection, Phytopathologia Mediterranea. 40: 400-406 Wunderlich, N., Costa, S. S., Tpoi, R. P., & Ash, G. J. 2012. First report of Botryosphaeria dothidea causing shoot blight and cankers of pistachio in Australia. Australasian Plant Disease Notes, 7(1): 47-49. Zimmermann H.M. 1983. Xylem Structure and the Ascent of Sap. Springer Series in Wood Science. Springer-Verlag. Berlín. Ocultar Bibliografía

 

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